
Así empezó todo (1976-79) Primera parte
En 1976, el ciudadano suizo Jakobo Huber llegó al Ecuador para trabajar como voluntario social; se integró al equipo de Bertharm que apoyaba a personas privadas de su libertad, y colaboró entregando leche en polvo y ropa en los hospitales estatales y en los lugares donde se requerían estos productos.
El contacto que Jakobo mantenía con organizaciones de ayuda social le permitió conocer no sólo la situación de niñas y niños abandonados y desnutridos que dormían en la calle, sino también la realidad socioeconómica de las y los inmigrantes indígenas y las dificultades de estas familias en sus labores diarias.
Jakobo, preocupado por la realidad de los vendedores ambulantes concentrados en los alrededores de San Roque y la calle 24 de Mayo, se contactó con el profesor José Robayo de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central y le propuso realizar una investigación sobre la situación socioeconómica de las personas del sector.
La investigación
La investigación fue realizada por dos estudiantes de la Escuela de Trabajo Social, Lupe Peña y Martha Vargas, quienes entrevistaron a 51 personas del sector. El análisis de los resultados fueron los siguientes: las y los vendedores obtenían diariamente ingresos menores a 50 sucres, mientras el salario básico era de 1200 sucres; la edad promedio de los padres era de 40 años y la de las madres entre 20 y 30 años; la mayoría eran familias organizadas y tenía hijos e hijas en edad preescolar; el 16% vivía en el barrio de El Placer mientras que el 10 %, en el sector de Toctiuco y en barrios cercanos al Mercado de San Roque.
La investigación también arrojó los datos siguientes: la mayoría de las familias llevaba a sus hijos e hijas a sus lugares de trabajo donde ellos afrontaban situaciones difíciles: el sol de medio día, las lluvias inesperadas, el transito vehicular, los peligros de la calle y la falta de cuidado de sus padres por atender sus trabajos. Algunas familias encargaban a sus niños y niñas en casa de vecinos o familiares, otras los dejaban encerrados en un cuarto, o quedaban expuestos en la calle, carentes de las mínimas condiciones sanitarias y de la atención básica para vivir.
Al concluir la investigación, se consideró oportuno crear una guardería para acoger a los niños durante el día, así los padres y madres no se preocuparían por la alimentación, el cuidado y la salud de sus hijos e hijas mientras realizaran sus labores diarias en los alrededores.
Jakobo y su compañera Ana María se contactaron con Edmond Kaiser, fundador de Tierra de Hombres Lausana, Suiza, quien estaba visitando Ecuador; le expresaron su preocupación por la situación en que vivían las familias de los alrededores de los mercados y su propuesta de crear una guardería. Este proyecto fue presentado a Tierra de Hombres Lausana en junio de 1976; un mes después, se recibió una carta que aprobaba la creación de la guardería.
Jakobo se contactó con el Comité Barrial Cinco de Marzo y con “Caritas” institución que trabajaban con niños y niñas y que financió la alimentación de los menores hasta 1981. Los materiales necesarios para la guardería como mesas, bancas, repisas, juguetes, etc., fueron adquiridos con el financiamiento de Tierra de Hombres Lausana.
Tomado del borrador del libro "Crecer Con Respeto"
El contacto que Jakobo mantenía con organizaciones de ayuda social le permitió conocer no sólo la situación de niñas y niños abandonados y desnutridos que dormían en la calle, sino también la realidad socioeconómica de las y los inmigrantes indígenas y las dificultades de estas familias en sus labores diarias.
Jakobo, preocupado por la realidad de los vendedores ambulantes concentrados en los alrededores de San Roque y la calle 24 de Mayo, se contactó con el profesor José Robayo de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Central y le propuso realizar una investigación sobre la situación socioeconómica de las personas del sector.
La investigación
La investigación fue realizada por dos estudiantes de la Escuela de Trabajo Social, Lupe Peña y Martha Vargas, quienes entrevistaron a 51 personas del sector. El análisis de los resultados fueron los siguientes: las y los vendedores obtenían diariamente ingresos menores a 50 sucres, mientras el salario básico era de 1200 sucres; la edad promedio de los padres era de 40 años y la de las madres entre 20 y 30 años; la mayoría eran familias organizadas y tenía hijos e hijas en edad preescolar; el 16% vivía en el barrio de El Placer mientras que el 10 %, en el sector de Toctiuco y en barrios cercanos al Mercado de San Roque.
La investigación también arrojó los datos siguientes: la mayoría de las familias llevaba a sus hijos e hijas a sus lugares de trabajo donde ellos afrontaban situaciones difíciles: el sol de medio día, las lluvias inesperadas, el transito vehicular, los peligros de la calle y la falta de cuidado de sus padres por atender sus trabajos. Algunas familias encargaban a sus niños y niñas en casa de vecinos o familiares, otras los dejaban encerrados en un cuarto, o quedaban expuestos en la calle, carentes de las mínimas condiciones sanitarias y de la atención básica para vivir.
Al concluir la investigación, se consideró oportuno crear una guardería para acoger a los niños durante el día, así los padres y madres no se preocuparían por la alimentación, el cuidado y la salud de sus hijos e hijas mientras realizaran sus labores diarias en los alrededores.
Jakobo y su compañera Ana María se contactaron con Edmond Kaiser, fundador de Tierra de Hombres Lausana, Suiza, quien estaba visitando Ecuador; le expresaron su preocupación por la situación en que vivían las familias de los alrededores de los mercados y su propuesta de crear una guardería. Este proyecto fue presentado a Tierra de Hombres Lausana en junio de 1976; un mes después, se recibió una carta que aprobaba la creación de la guardería.
Jakobo se contactó con el Comité Barrial Cinco de Marzo y con “Caritas” institución que trabajaban con niños y niñas y que financió la alimentación de los menores hasta 1981. Los materiales necesarios para la guardería como mesas, bancas, repisas, juguetes, etc., fueron adquiridos con el financiamiento de Tierra de Hombres Lausana.
Tomado del borrador del libro "Crecer Con Respeto"


